La vida, al menos la
mía, está llena de pequeños y maravillosos detalles que han hecho posible que
los buenos momento queden grabados por y para siempre. Y cada años, cuando se
acercan estas fechas, cuando se aproxima la Semana de Pasión, afloran nuestros
recuerdos más profundos, evocando una y otra vez en nuestra memoria los
acontecimientos y anécdotas como si de un soplo de aire fresco muy reciente se
tratara.
Uno de mis recuerdos más
entrañables de la Semana Santa, es como prácticamente de la nada surge una
hermandad, en la que la ilusión y el ímpetu juveniles de todos sus hermanos no
se contradice con la madurez demostrada en la pasión y devoción a nuestro
señor, el Cristo de la Buena Muerte.
Nuestra hermandad a
lo lar de su corta pero intensa historia ha desarrollado una digna labor social,
fruto del compromiso que en su momento adquirió con su pueblo, con Paterna de
Rivera, con las demás hermandades y asociaciones, y con sus ciudadanos.
A pesar de que la
hermandad es relativamente joven, ha pasado por tantos avatares que han hecho
posible que la experiencia sea una de sus fortalezas necesarias para alcanzar
las metas y logros establecidos, y que precisamente en los tiempos que corren,
donde las prisas imperan, la paciencia siempre ha estado impregnada de
esperanza.
La Hermandad del
Cristo de la Buena Muerte y Santo Entierro ha sabido transmitir su amor, su fe
y su pasión por una de las tradiciones más arraigadas en nuestra tierra: la
Semana Santa, predicando con el ejemplo, alzando la voz para pregonar con
humildad la majestuosidad de nuestra Semana Santa y reivindicando la conservación
y el fomento de nuestras raíces socioculturales y religiosas.
Ha sabido integrarse y
relacionarse con rapidez e intensidad con sus paisanos, porque la Hermandad
cree firmemente en lo que hace. Quiere conocer, sentir y compartir las
emociones y los sentimientos de nuestro pueblo, asumiendo el reto y la
responsabilidad de profundizar en nuestras raíces y creencias cristianas.
Por todo ello Nuestra
Hermandad quiere y tiene que seguir contribuyendo al engrandecimiento de
nuestra Semana Santa de Paterna, junto a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús
Nazareno y María Santísima de las Lágrimas y la Venerable Hermandad de la Santísima
Virgen de la Soledad Coronada; y entre todos fortalecer la fe en Jesús y María
predicando la doctrina de amor, de la hermandad y de la solidaridad.
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